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miércoles, 4 de mayo de 2011

El reconocimiento


A todos ustedes que tan amablemente me han acompañado en este blog, que ha sido mi casa durante poco más de dos años, le informo que por tiempo indefinido dejaré de publicar aquí. ¿Por qué? para desarrollar un nuevo proyecto virtual e impreso.
Ahora los invito a que visiten Anagnórisis, para más información les dejo el primer post publicado en este nuevo blog:



Anagnórisis es, según el Webster’s Third New International Dictionary, el momento en la tragedia griega en que el personaje principal se reconoce a si mismo o descubre su verdadera naturaleza. Es importante esta palabra (para mi) por dos motivos: primero que nada, porque es el título de un libro-poema de Tomás Segovia, poeta al que admiro profundamente y que, junto con Javier Sicilia y gracias a una enorme reflexión sobre la naturaleza del poema, se ha convertido en mi maestro en los ritmos acentuales de la poesía; después, aunque no por eso menos importante, porque el nacimiento de mi primer libro de poemas Ciudades bajo la lluvia (ritual para conjurarte) me ha llevado a replantearme mi posición como escritor y como hombre, a reconocerme a mi mismo y, desde esa idea, direccionar mis esfuerzos. Ésta última es, quizá, la razón por la que inicio este nuevo viaje. 
De esta manera pongo puntos suspensivos a mi antiguo blog Secuelas de una nota de rechazo que, a su manera, fungió como canalizador de mis experiencias y sentimientos durante poco más de dos años. Esto para poder iniciar un nuevo proyecto virtual, que es a su vez un proyecto editorial: la idea es poder reunir los textos, imágenes e ideas aquí publicadas para crear una edición impresa (siempre desde la idea de que no es mejor un medio que otro y que el verdadero logro es poder crear proyectos que unan, de algún modo, la edición virtual y la impresa).
Espero entonces que encuentren aquí en resquicio de luz, en donde puedan reconocer y reconocerse. 

sábado, 1 de enero de 2011

¡Feliz año nuevo!

El día de ayer, hace exactamente dos años, nació este blog y, con él, la ilusión de compartir con ustedes lo que siento. Imaginaba que un lector desconocido (o semiconocido) se encontraba un día con mis textos y, al leerlos, encontraba un refugio parecido al que yo encuentro. Escribir, para bien o para mal, ha sido parte de mi vida durante ya varios años; en la escritura he encontrado las mayores satisfacciones, las mejores amistades y los más grandes amores. Este año, afortunadamente, no se ha quedado atrás: Pude entrar a Habitantes de Moria, encontré en El Gremio de escritores de la barba naranja un grupo de maravillosos amigos que me han dado todo, la poesía me unió con la mujer que amo y, en general, las cosas marchan sobre ruedas.
(Aparte puedo presumir que gané un estímulo (beca) en el PECDA 2011 de Morelos)
Espero traer más noticias pronto. Y, como siempre, queda el propósito de escribir aquí más a menudo. Les mando mis mejores deseos a todos.

Luz y fuerza.


jueves, 16 de diciembre de 2010

Cuento navideño

En aquellos tiempos, tenía una extraña obsesión con cualquier reloj que tuviera esos pequeños circulitos en la carátula, cuyo significado y utilidad jamás descifré. Llevaba ya tiempo pidiéndole uno a mi familia y, en cuanto me dijeron que me lo comprarían, supe que iba a ser una navidad especial. Yo mismo fui a elegirlo: era de color rojo y tenia tres círculos pequeños con sus propias manecillas; no existía en el mundo algo más hermoso. No recuerdo exactamente cuantos años tenía, pero era suficientemente pequeño para creer en Santa y para que no me dejaran quedarme despierto después de las 9 de la noche. El árbol, ese año, estaba decorado con dulces: bombones, palomitas y bastones de caramelo cubrían sus ramas. Debajo, envuelto y resplandeciente (o al menos así lo veía yo), estaba el maravilloso reloj.

Todo fue tomando forma. Mientras el tiempo pasaba, la cena estaba lista, la mesa puesta y yo, formal y emocionado. Mi papá no tardaría en llegar, así que le pedí a mi madre que me dejara abrir el regalo; su respuesta fue clara: los regalos no se abren hasta que estemos todos.

No recuerdo que fue lo primero que pasó, supongo que fue la luz del sol que lentamente desaparecía la que delató que algo extraño sucedía. Yo había decidido sentarme a un costado de la puerta a esperar a mi padre. La cena comenzó a enfriarse y las oscuridad se tendía sobre nosotros como una certeza inevitable. En algún momento sentí la humedad de las lagrimas en mis ojos; sabía que mi padre jamás llegaría, que esta vez, y de ahora en adelante, sólo seríamos nosotros. Mi mamá me decía que era muy noche, que debía dormir para que Santa llegara, pero yo me aferraba a la puerta como si de ello dependiera mi vida. Fue cerca de la media noche cuando me entregué al sueño, nunca había estado despierto tanto tiempo y me sentía agotado de tanto llorar. No recuerdo lo que sucedió al día siguiente.

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No fue sino hasta tiempo después que supe lo que había pasado. Lo vi en unas fotos que mi padre guardaba en su camioneta y que mi madre había sacado para ver. Lo vi con una espesa barba, con una sonrisa, rodeado de su nueva familia. Recordé entonces la soledad, mis lagrimas. Recordé que a los pocos días tuve que devolver el reloj porque había dejado de funcionar. Pensé en devolver mi corazón por si había dejado de funcionar.
Ahora lo recuerdo todo porque pronto tendré una cena con mi novia y sus amigos y me pregunto ¿cuánto habré cambiado desde aquella ocasión? Me siento feliz y, de alguna extraña manera, sé que nada ha cambiado mucho y que construyo mi vida con los fragmentos que me quedan.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Un sueño


Me gusta manejar cuando la oscuridad se abalanza sobre la autopista y sólo queda ese resquicio diminuto que los faros iluminan. Veo pasar la interminable línea intermitente y pienso en muchas cosas. Veo, de pronto, como tu cuerpo se dibuja en la distancia. Los carriles de la autopista se convierten en tus dos piernas y la oscuridad -siempre negra, siempre profunda- semeja tu sexo terrible, al que me dirijo sin titubeos. Entonces me doy cuenta que algo crece dentro de mi pantalón. “No puedo seguir así” me digo y tomo la decisión de llevar mi mente a otros parajes; sin darme cuenta, la idea me golpea: estoy solo.

Me despierto agitado y siento tu cuerpo junto a mi. Te abrazo y vuelvo a cerrar los ojos.

(Sé que llevo un tiempo sin publicar, pero he estado muy ocupado. Espero que les guste.)

lunes, 11 de octubre de 2010

Otto e mezzo

  1. No sé por qué, pero no encuentro ese punto exacto en que debes caer rendida a mis brazos.
  2. La oscuridad me sigue dando miedo, sobre todo cuando estas lejos.
  3. No sé por porqué me tiemblan las piernas si te veo, por qué sudan las manos, y los ojos se pierden en en la distancia cuando te vas.
  4. Desconozco los motivos que me llevan a escribirte poemas a media noche.
  5. Y no soy capaz de entender estos sueños sin rumbo, que me conducen siempre al abismo entre tus piernas.
  6. Todo es claro y transparente, como un destello que mana de tus ojos y todo lo ilumina.
  7. Y sin embargo, no sé por qué te desvaneces y yo, como un ciego que intenta asirse a Dios, me encuentro abrazando el vacío.
  8. No sé por qué no sé...
    1. Y no me importa.

sábado, 11 de septiembre de 2010

46 palabras

Quizás algo suceda con la soledad y encuentre una forma nueva de travestir el deseo. Quizá hoy me atreva a despertar sin el miedo cubriendo mis labios y los besos que no te doy. Quizá deje de lado, tu imagen que sólo esta en mis sueños.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Relatos de un mundo depravado

Un homenaje a mi querido amigo Davo, que festeja su primer libro: Relatos de un mundo depravado y que nos da fe como escritores morelenses. Se los recomiendo mucho:

Algo especial sucedió esta tarde, un canto depravado invadió las habitaciones vacías de nuestras mentes y las pobló de soledad, terror y otras cosas que no me atrevo a mencionar. Fue en ese estado onírico, en que la pesadilla se confunde con la vida, que nos reunimos para festejar el nacimiento del primer libro de Davo Valdés de la Campa, que en esta ocasión nos regala un fragmento de ese ente oscuro que habita dentro de él y que comparte su hogar (a manera de Dr. Jekyll y Mr. Hyde) con un escritor dedicado. 

“Hoy descubrí mi reflejo en el escusado antes de mear.(…) Creo, honestamente, que aquel es el espejo en donde todo hombre se debe mirar y aceptar su naturaleza.(…)” 

Así, me atrevo a decir que en este libro encontraremos sólo el inicio de lo que Davo nos promete. En estos cuentos veremos (desde una Ventana Indiscreta) la figura de un hombre a través del lente de la modernidad, de un hombre que contempla un mundo que se cae a pedazos y que nos deja ver un ser humano corrupto y monstruoso, un hombre que no se paraliza ante el horror, sino que, por medio de una escritura llena de sensibilidad y humor, lo confronta y de alguna manera sobrevive.

“(…) Algo apestaba conforme me acercaba al sillón donde mi padre estaba sentado. A unos pasos me di cuenta de que estaba inerte. (…) Sus facciones reflejaban una tristeza de años, fracasos y mentiras atrapadas entre sus párpados cansados.(…)” 

Se advierte al lector que el viaje será terrible y que en él encontrará, no al monstruo de la pantalla cinematográfica, sino a uno que camina entre nosotros: el hombre.

Imagen promocional realizada por Dante de la Vega.

domingo, 8 de agosto de 2010

Poesía eras tú

Hay ciertos libros que te dejan marcado: libros tristes, melancólicos y repletos de recuerdos; otros quizá de aquellos que hacen que tu corazón lata-delator o que sonrías toda la tarde. Hoy yo quiero platicar de estos libros, sobre todo de dos de ellos que marcaron mi infancia.

El primero es "Romeo y Julieta": la primer gran historia de amor que leí. Lo encontré en los anaqueles de la librería de mi escuela en 5 de primaria y me enamoré de él. Lo extravié varias veces y mi madre tuvo que reponerlo, sólo para que yo lo volviera a pedir prestado y la historia se repitiera. Sin embargo, este libro nunca dejó de fascinarme y se convirtió, rápidamente, en una especie de guía para mi vida; comencé a creer en el amor como en una lampara de inagotable aceite e irremediablemente empecé a escribir poesía.

Otro libro que me marcó fue "La peor señora del mundo" de Francisco Hinojosa y la historia de este es aun más sencilla: fue mi primer libro. Con él descubría la plenitud, la majestuosidad y la belleza de la palabra escrita. Trata sobre una mujer que es increíblemente mala y de como el pueblo se alía para hacerle creer que los cumplidos, lo regalos y los modales les desagradan; de esta forma ella se convierte en una buena persona en su afán de ser, no sólo mala, sino la peor señora del mundo. Sé que a simple leída no suena a mucho pero lo recomiendo mil veces a todos, sin importar la edad o la "madurez intelectual".
Hinojosa llegó a nuestra escuela y nos platicó acerca de sus historias, de sus libros y entonces fue inevitable: leí cada uno ellos (por lo menos los que pude); de esta manera "Mi hermana quiere ser una sirena", "A golpe de calcetín", "Amadis de anís, Amadis de codorniz", etc. pasaron a convertirse en libros que marcaron mi infancia.

Escribo todo esto porque ha llegado a mis manos uno de los últimos libros de Hinojosa: "Poesía eras tú". Que, según lo que he entendido, es una novela con formato de poemario. No lo he empezado a leer formalmente pero ya me muero de ganas de sumergirme en sus páginas y, sobre todo, en los maravillosos recuerdos que este escritor me trae. Por ahora les dejo unos Haikus que vienen en el libro y que me parecieron maravillosos.

I
Tu ombligo
es un punto
en medio de tu panza.

II
Bésame
bésame mucho
pero no tanto.

IV
Eres
como Mary Poppins
pero más llenita.

VII
I love you
I love
¡Ay!



Un saludo (repleto de poesía)

miércoles, 4 de agosto de 2010

Saludos, o algo así

Me pasé unos días sin publicar y es que he estado hecho un loco, con un montón de cosas que hacer. La escuela esta a punto de empezar, Karla se va al Distrito Federal y yo me muero de miedo de estar solo. Sin embargo el día de hoy fue un especie de oasis: Llegue a la rana sabia a las 11:48 de la mañana para ver a mis compañeros de Habitantes de Moria y de ahí fuimos a comer con AnaDavo y Yeni y la verdad me la pasé muy bien (aunque tuve que comer una ensalada que no quería), a demás de que platicamos mucho sobre la sociedad, el vegetarianismo y lo jodido que esta el mundo. Después, esperé y esperé y ahora me duelen las piernas.
Pero fue un día maravilloso.
Por ahora les tengo muchas invitaciones:

Los invito este viernes y sábado en la mañana a que participen en el rally moriano, no se van arrepentir (aparte de que pueden ganar un libro por sólo 20 pesos)

Para más información visiten Habitantes de Moria o manden un correo a sergiodmoria@gmail.com


Este viernes los invito a que vayan al Cine Morelos a las 7:00 de la noche, donde se proyectaran cortos de Montserrat Ocampo Miranda y Fernando Mendez Arroyo. También visiten su productora:
"Producciones ¿que?: Productora naciente en la ciudad de Cuernavaca, Morelos (México), cuyo objetivo es promover una producción cinematográfica activa, con calidad y proyectos prolíficos. http://produccionesque.blogspot.com/ "
Un enorme saludo (y si dan click a alguno de los nombres podrán saber un poco más sobre ellos)


martes, 20 de julio de 2010

La melancolía

Siento que llevo la melancolía como un pendiente en el lóbulo de la oreja. A veces logro extraviarla. Dejarla olvidada en un baño público o soltarla discretamente al caminar por la calle, como si fuera la envoltura de un dulce. Mas descubro que me sigue a todas partes. La veo convertirse en un perro con sarna suplicante; escucho sus lamentos mientras se transforma en un árbol o en una sombra. La veo en la televisión sentada a un costado de Paty Chapoy que predice el fin del mundo. La saboreo amarga en tus labios y en las palabras que dices cuando te despides. La veo en tus partes y, aunque a veces logro despistarla, regresa a mi como un pendiente en el lóbulo de mi oreja.

jueves, 15 de julio de 2010

El Rally y H. Hesse

Nunca entendí que había en esas sabanas que me obligaban a permanecer despierto, mirandote.


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Rally de verano de Los habitantes de Moria:
Este 6 y 7 de agoto no te pierdas la oportunidad de participar en el Rally Moriano que se realizará en el centro de Cuernavaca: Junta las pistas y gana un libro.

El rally comienza a las 11:30
Lugar: Asta bandera del Zócalo.
El costo es de $20.00 (veinte pesos)

Los boletos están a la venta conmigo.
Si les interesa pasar un buen rato y ganarse un libro no duden en mandar un mail a sergiodmoria@gmail.com y con mucho gusto les daré su boleto y cualquier duda que tengan se las aclararé (los libros, el lugar, etc.)

Tampoco olviden vistar el blog de los habitantes de moria: 
Habitantes de Moria



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Terminé de leer Siddhartha De Hermann Hesse. Se los recomiendo abiertamente. Sobre todo me encantó la realización de Siddhartha sobre la Unidad: La pluralidad es mera ilusión, el Samsara y el Nirvana son también uno mismo, las cosas contienen su valor por lo que son (y es que son todo al mismo tiempo. Dios, Buda, el ladrón y el buen samaritano, un cuerpo que contiene todo dentro de si).

miércoles, 7 de julio de 2010

Decisiones

Hoy me corte la barba. La decisión fue simple: Había dejado de reconocer al hombre que miraba en el espejo.

domingo, 4 de julio de 2010

500 days without you (o así parece)

El jueves fui a la universidad, el camino me hizo recordar el porque amo manejar:

Llovía a cántaros y las gotas caían sobre al parabrisas, dentro del carro, la musica me reconfortaba, era una especie de dualidad: la calidez del automóvil y el frio del mundo. Pensaba en ella, en que esta lejos y no la puedo ver, ni besar, ni contarle que la extraño y que en las mañanas me da frio. Todo es increíblemente bello, todo es recuerdo.
Al llegar a la universidad la niebla había tomado posesión del ambiente, solo podía ver las luces de los autos acercandose a mi, atravesandome, como una infinidad de constelaciones que en un instante se forman y al siguiente son pasado. Me pensé en Londres: bajaba de mi carro, cubierto por una larga gabardina negra y ahí estabas tú, blanca como la niebla, sonriendo.

Después todo regreso a la normalidad. Plácidamente paso los días: continuo extrañandote.

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Acabo de terminar de ver "500 days of summer" y pienso en lo afortunado que soy.

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Estoy leyendo a José Saramago, "La historia del cerco de Lisboa", pienso en las cosas que construyo con la mente, en las historias que se develan mientras surco la pagina del libro. La verdad se esconde entre las letras: una mística comunión que me obliga a fragmentarme. Soy la gota de lluvia que es mar y me pregunto ¿qué muro es el que me cerca?

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"My heart, but you were dovewinged, i can tell,
Carrier-writted, i am bold to boast,
To flash from the flame to the flame then, tower from the grace
to the grace."  (El naufragio del Deutschland, Gerard Manley Hapkins)

domingo, 16 de mayo de 2010

Tradiciones

Ayer fuimos a Tlayacapan.


En el camino de ida contábamos nuestras cuitas y veíamos el campo pasar a nuestro lado. La llegada fue sencilla, los vimos caminar y nos bajamos del carro, ya entonces se escuchaba la chirimía, ya entonces el copal dejaba rastro. Entramos en una casa y ahí nos regalaron helado y galletas, mientras en el centro seguían cantando; la tradición hablaba. Habíamos venido por las ropas, aquellas que habrían de vestir al Cristo penitente, al Cristo desnudo.

Después de un rato salimos a la calle para recomenzar el canto, la chirimía que parecía convocar lo místico, un secreto antiguo que en nuestro raciocinio somos incapaces de descifrar pero que cala los huesos. Las flores danzaban mientras nosotros los seguíamos se cerca, siempre como extranjeros, como espectadores de algo maravilloso de de un modo es ajeno y de otro intimo.

Recorrimos parte del pueblo caminando hasta llegar a la capilla del bario de Santa Ana donde destellos luminosos y explosiones indicaban que habíamos recorrido la segunda parte del camino; afortunadamente un nuevo descanso, sin embargo esta vez fue silencioso o por lo menos algunos guardaban ese silencio, los que sabían lo que sucedía. Mientras detrás de las puertas de la capilla se vestía y ungía a Cristo, afuera los niños inocentes corrían.

Un nuevo atisbo de la tradición, de lo mágico; Cornelio nos cuenta que la procesión dura una semana, el martes saldrán rumbo a Chalma lugar donde no solo celebraran misa, sino que celebraran sobre todo el misterio de la comunión (con lo divino y con el hombre). También nos platica que el viaje es largo y cansado, pero que él no puede evitar sentirse atraído y conmovido por lo que ahí sucede, por eso se esfuerza en mantener la tradición: “el cansancio es lo menos importante –nos dice- no importa si eres creyente o no, es imposible no conmoverse”. Algo lo interrumpe: es momento de comenzar una vez más; pero este es el último trayecto (por lo menos del día de hoy) y de nuevo el canto de la chirimía, el redoble del tambor, el copal.

Llegamos a la mayordomía donde dentro de tres días se iniciará la partida a Chalma, aquí nos regalan chocolate caliente y pan y pese a que continúa ritual sabemos que es hora de irnos, las luces se están yendo y el destello de la luna es ahora nuestro único candil. Al partir escuchamos el último gemido de la chirimía.

De regreso solo hay oscuridad, la imagen de la tradición, de lo sagrado, ha dejado huella, la invitación está presente, recorrer el trayecto rumbo a Chalma, pero es imposible y solo nos queda la esperanza de que el año que viene traiga una nueva invitación para contemplar la infinitud poética de lo sagrado.







Regresado a Cuernavaca llega la noticia: “Se extravía el jefe Diego” y el país se conmociona, no por la calidad moral de su persona, sino por la muestra tangible de la inseguridad que vivimos. Me pregunto ¿en un mundo así, dónde está el lugar para lo sagrado?

domingo, 25 de abril de 2010

Sócrates.

Sócrates ha llegado a nuestra vida en un ir y venir de cosas. Exiliado de todos lados menos de nuestros corazones, este gato (parece) llegó para quedarse.
Les dejo con unas fotos y un poema triste dedicado a Miau Miau Gansito II que en paz descanse:




Un gato ha muerto esta tarde,
yacía inmóvil,
y sus ojos,
apenas abiertos,
estaban repletos de horror.

Lentamente lo arroje sobre la tierra
y al ver su cuerpo reposar
me vi a mi mismo
viéndome,
vi mis manos
echar tierra sobre mi cuerpo
y supe que era mi muerte
la que yo mismo sepultaba.


domingo, 7 de marzo de 2010

Se acaba la semana y...

"...esta carta se la envío a causa de los conejitos, me parece justo enteraría; y porque me gusta escribir cartas, y tal vez porque llueve."
Julio Cortázar. Carta a una señorita en Paris.




Empieza de nuevo la semana y esta vez escribo para reivindicarme (por ahí me llego la voz de que me ven medio amargado) y porque me gusta escribir post y tal vez porque llueve:
Pues bien les contare (ya que traigo permiso) que hoy ha sido un gran día; el hilo que une este día con el de mi antepasado post es que de nuevo he salido a manejar, ya lo había comentado, manejar me parece relajante y maravilloso, yo soy de aquellos (como los Beats) que se irían sin problema en un road trip. La cosa es que me parece grandioso ir por ahí y por allá, mirando de reojo los paisajes que se presentan, acelerando la vida pero al mismo tiempo extendiéndola como un telar para observar las figuras que ahí se encuentran.

En fin, me encanta manejar y hoy se ha presentado la oportunidad, así que rápidamente me di un baño y salí rumbó a la carretera. Hoy me dirigía a casa de Karla, tenía que entregarle unos regalos a su abuelita y a su mamá y de paso tenía muchas ganas de verla (me pasa que segundo a segundo la extraño más y más), llegando a su casa descubrí que este viaje iba muy diferente al pasado: este viaje no terminó con un corazón fragmentado si no con besos se escurren y alojan por doquier, con risas que duran una eternidad, con caricias y lecturas religiosas.

Así que he descubierto varias cosas:


• Cada vez que uno toma el volante se escribe una historia diferente.

• Redescubrí lo mucho que la amo.

• A veces nos toca ver como las cosas se van, otras veces nosotros las hacemos ir, pero también a veces nos tocan cosas que se quedan, que nos unen, que nos reparan, que nos hacen estallar y convertirnos en cosas mejores de lo que jamás soñamos.

• Hoy es-va a ser- fue un buen día.

• Tengo que leer la biblia completa.

• Cuando sonríe entiendo que hay algo superior. Puesto que es imposible que el azar tenga entre sus creaciones cosas tan hermosas.

• Cosas que no recuerdo.



Pd. Este no es un post religioso. Y si lo fuera… no importa.

martes, 2 de marzo de 2010

Anecdotario.

I never meant 2 cause u any sorrow...



Han sido (sin duda alguna) unas semanas difíciles y hoy he decidido salir solo. Aprovechando que necesitaba comprar algo decidí darme a la fuga y así tener un momento para manejar y distraerme de todo lo que ha sucedido.
Así todo ha sucedido con normalidad hasta el regreso a mi bendita casa:

Lo vi pasar con su flamante camioneta azul, mi primer instinto fue sacar la mano, saludarlo, pedirle que volteara, pero él iba acompañado (no recuerdo de quien)



I never meant 2 cause u any pain...



En ese momento me sentí completamente solo, la conjunción de todos los eventos hicieron que el tintineo de mi corazón no fuera otra cosa sino lógico.
Sentí como los pedazos se desprendían e iban cayendo por la carretera.
Traté, rápidamente, de aferrarme a cualquier cosa, pero todo estaba vacío.
Me sentí, inútil, solo, despreciado, loco, triste (y lo cumplí: esta vez no lloré), abandonado.


I only wanted 2 one time see u laughing...


Y me pregunto ¿qué fue lo que hice? ¿Dónde me equivoque?
Asumo que hay un momento en que ya no se puede dar vuelta a la hoja y el corazón queda desolado.

Supongo que es cierto que al final... todos se van.


 
I only wanted 2 see u laughing in the purple rain

lunes, 15 de febrero de 2010

El primer 14 de febrero


(A Karla)


Sus ojos abiertos me hicieron saber que el día de ayer seria uno de los mejores días de mi vida; nada tiene que ver con la parafernalia "consumista" que representa, nada tiene que ver con los conceptos mágicos que surgen de las rosas y las tarjetas románticas, nada tiene que ver con esos cuerpos suculentos y piernas abiertas que caminan por doquier, es algo mayor, algo que solo se vislumbra a través de sus ojos abiertos, destellando, limpios como el amor y las horas, que crean pasado y futuro, unos ojos por donde caer al precipicio y volar.

Decidimos disertar sobre el verdadero concepto del amor: intentaba explicarle que va mas allá de la magia o la obligación, que se siente no solo como una chispa inexplicable, si no como una entrega constante, como un oficio; amar es la decisión diaria de tener fe en lo inexplicable y aun así entregarse completamente; su argumento fue, sin lugar a dudas, mucho más profundo, más hermoso, casi religioso: Soy tuya –me dijo-; soy tus tierras y espero con ansias, día con día, a que las trabajes, que recojas tus frutos y arranques las yerbas; yo soy tu tierra, y tu mi campesino y día con día te espero.

Así, sus ojos permanecieron como dos soles amplios y vibrantes, y las horas pasaron. Nos encontramos discurriendo entre las calles, en busca del contacto con dios, y encontramos a Lorca y a Sor Juana postrados sobre el pavimento, esperando el poema; saludamos nuestro retrato perdido entre la gente, hecho de madera, cargando libros, un retrato cubierto de polvo que alguien mas amaba: más palabras, más y más palabras y después un rapto, un rapto hasta mis piernas, hasta un atardecer, hasta el dulce y el retorno a esos ojos repletos de esperanza.

Al final, cansados, nos recostamos en aquel sillón donde la falta de espacio obliga a nuestros cuerpos a permanecer unidos y así, agitados, sentimos la seguridad de nuestros brazos entrelazados, y suspiramos: suspiramos al recordar lo vivido, suspiramos lo poemas y los libros, suspiramos el sexo y los besos, suspiramos la sangre, las promesas, suspiramos agotados, suspiramos de entrega, de rendición, de sueño. Suspiramos rítmicamente hasta quedarnos dormidos, con la certeza que mañana habrán florecido las semillas que hoy hemos plantado, y que el poema aun no se deja de escribir.

Hoy lo supe: Amor son sus ojos amplios e infinitos.