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miércoles, 4 de mayo de 2011

El reconocimiento


A todos ustedes que tan amablemente me han acompañado en este blog, que ha sido mi casa durante poco más de dos años, le informo que por tiempo indefinido dejaré de publicar aquí. ¿Por qué? para desarrollar un nuevo proyecto virtual e impreso.
Ahora los invito a que visiten Anagnórisis, para más información les dejo el primer post publicado en este nuevo blog:



Anagnórisis es, según el Webster’s Third New International Dictionary, el momento en la tragedia griega en que el personaje principal se reconoce a si mismo o descubre su verdadera naturaleza. Es importante esta palabra (para mi) por dos motivos: primero que nada, porque es el título de un libro-poema de Tomás Segovia, poeta al que admiro profundamente y que, junto con Javier Sicilia y gracias a una enorme reflexión sobre la naturaleza del poema, se ha convertido en mi maestro en los ritmos acentuales de la poesía; después, aunque no por eso menos importante, porque el nacimiento de mi primer libro de poemas Ciudades bajo la lluvia (ritual para conjurarte) me ha llevado a replantearme mi posición como escritor y como hombre, a reconocerme a mi mismo y, desde esa idea, direccionar mis esfuerzos. Ésta última es, quizá, la razón por la que inicio este nuevo viaje. 
De esta manera pongo puntos suspensivos a mi antiguo blog Secuelas de una nota de rechazo que, a su manera, fungió como canalizador de mis experiencias y sentimientos durante poco más de dos años. Esto para poder iniciar un nuevo proyecto virtual, que es a su vez un proyecto editorial: la idea es poder reunir los textos, imágenes e ideas aquí publicadas para crear una edición impresa (siempre desde la idea de que no es mejor un medio que otro y que el verdadero logro es poder crear proyectos que unan, de algún modo, la edición virtual y la impresa).
Espero entonces que encuentren aquí en resquicio de luz, en donde puedan reconocer y reconocerse. 

domingo, 29 de agosto de 2010

Nicmatiik o sobre los animales

El día sábado tuve la oportunidad de participar en el evento Nicmatiik (festival cultural en beneficio a los animales), realizado por Abi del Rosal en Explorartes, leyendo un ensayo en el que traté de hacer ver a las personas porque vale la pena (y no sólo vale la pena, sino que es necesario) ayudar a los animales.
Este ensayo inicia con un poema que ya había puesto por aquí, pero que sirvió a crear la idea que desarrollo. El poema surge de la muerte de Miau miau gansito II y del sentimiento de unión que enterrarlo me trajo.
Se los dejo y espero sus comentarios:



Un gato ha muerto esta tarde, 
yacía inmóvil, 
y sus ojos, 
apenas abiertos, 
estaban repletos de horror. 

Lentamente lo arroje sobre la tierra 
y al ver su cuerpo reposar 
me vi a mi mismo 
viéndome, 
vi mis manos 
echar tierra sobre mi cuerpo 
y supe que era mi muerte 
la que yo mismo sepultaba. 


Cuando me comentaron que existía la oportunidad de estar en un evento que apoyaba el cuidado de los animales, no dudé en participar. Sin embargo, cuando me di cuenta de que realmente tenia que sentarme a escribir algo, la cosa cambió mucho. Mi primer y más grande duda es ¿qué se puede decir para convencer a la gente de que vale la pena cuidar a un animal, otorgarle cariño y sobre todo, mucho tiempo; en un mundo en el que cada vez el cariño es más escaso y el tiempo pasa más y más rápido? Después me dijeron que debía de ser positivo y la tarea se volvió titánica, por no decir imposible. Sin embargo, algo me dijo que era necesario que me sentara frente a la computadora y me quebrara la cabeza para tratar de solucionar este dilema. Después de varios días de intentarlo, un pequeño haz de luz apareció. Pensé que quizá el problema esta en que siempre tratamos de convencer a las personas de tratar bien a los animales y de respetarlos, hablando de ellos como si fueran algo externo a nosotros, es decir, invitamos a las personas a que se interesen por algo, pero hablamos de esto como si se tratara de extraterrestres cuyo contacto jamás presenciaremos. La solución apareció ante mi, como una respuesta ineludible: somos responsables de todo lo que nos rodea y no podemos huir de esta responsabilidad. Es por esto que es imperativo hacer ver a las personas el deber que tenemos con todas las criaturas que habitan este planeta. Porque, inevitablemente, cada una de nuestras acciones repercute a toda la sociedad. 

Cuando hablamos de los problemas que el planeta y, siendo más específicos, Morelos está pasando, no dudamos en dirigir nuestros dedos a un sinfín de direcciones en busca de un culpable. La verdad es que el único lugar al que nuestro dedo puede apuntar sin equivocarse es hacía nuestro propio pecho; ya que hemos sido nosotros lo que hemos permitido que los tejidos sociales se desgarren, los valores se pierdan y los cimientos de la sociedad entren en crisis. No dudo que la primera reacción sea la de rechazo, ya que la idea no es agradable y mucho menos cuando nosotros somos el blanco de nuestras propias criticas. Muchos pensarán “yo que tengo que ver, jamás he robado ni matado a nadie, no incito a la gente a mentir o cometer ninguna clase de delitos” sin embargo, es necesario que vayamos un poco más allá, que miremos más de cerca el cáncer que abate a nuestra sociedad, para darnos cuenta de que en el mundo son pocos los que en realidad cometen crímenes penados por el sistema legal. El problema no es este, sino que con nuestras acciones estamos justificando lo que pasa a nuestro alrededor: cuando nos metemos en la fila del supermercado, cuando el acotamiento se convierte en un carril más de la autopista o cuando con o sin intención tiramos la basura en la calle. 

Las relación entre cualquier crimen y los hechos antes mencionados parece no ser muy clara y es por esta razón que es pertinente tocar el tema del trato o mal-trato que tenemos con los animales. Seré más claro con mi hipótesis: 

A sido necesaria una especie de introducción para dejar en claro algo: Los grandes problemas de nuestra sociedad no son más que un reflejo de las cosas que suceden en el día a día. 

Es aquí donde entran nuestros queridos animales, no como una especie diferente a la nuestra sino como el claro reflejo de nuestros problemas. El trato que tenemos con estos seres se ha convertido en un reflejo del trato que tenemos con nuestros semejantes. Es por esto que hemos delegado este problema, tratando de convertirlo en una especie de pequeña mancha por la que no vale la pena preocuparse. Porque en lo que se refiere a nuestras fallas diarias, es posible disimular nuestra culpa o dirigirla a alguien más: la prisa, el gobierno y la necesidad parecen ser atenuantes de nuestros errores. Pero, es con los animales donde nuestra conducta se vuelve una especie de espejo cultural. Las aberraciones que cometemos contra ellos no pueden ser disimuladas: el maltrato, el abandono, las perversiones y, en general, todos nuestros actos, nos otorgan un sentido unívoco de culpabilidad que no puede ser escusado por la casualidad o cualquier otra cosa. Es por esto que hemos aprendido a desviar la mirada e ignorar la realidad de nuestros actos, que, más que nunca, tienen una importante carga de responsabilidad. 

De esta manera, si anhelamos regresar a una sociedad de valores, es de vital importancia que comencemos por respetar a estos seres vivos que son incapaces de valerse contra el odio y la irracionalidad humana. El cambio de igual a igual puede parecer sencillo, pero no sucederá hasta que estemos dispuestos a identificarnos con lo diferente. Hasta que cambiemos nuestras acciones en contra de los animales por respeto, cordialidad y cariño, seremos capaces de cambiar la realidad que nos afecta. Porque es dando pasos como este, de los que parecen pequeños, que el mundo puede transformarse y los valores pueden recuperar su lugar básico dentro de nuestra sociedad. 

Algún escucha escéptico preguntará ¿dónde quedó el lado positivo? Y la respuesta es sencilla: el lado positivo y esperanzador, esta aquí, en este evento y en cada uno de nosotros. 

Gracias.

domingo, 22 de agosto de 2010

Y aunque a veces pienso que sí, algo me detiene.

La escuela me trae hecho un loco y es por eso que no  he podido escribir antes. Sin embargo, les tengo buenas noticias:

El primer numero de "Los habitantes de Moria", con el esfuerzo de varios jóvenes escritores, ha salido a la luz. Con una variedad de textos literarios que van desde la poesía al terror, del divertido ensayo hasta los experimentos narrativos, este numero demuestra la calidad de los escritores jóvenes morelenses. Les dejo el link para que le den una leída:Habitantes de Moria También me complace informar que la versión impresa también está disponible con el módico precio de 10 pesos. No duden en ponerse en contacto con nosotros.

Al mismo tiempo, me gustaría invitarlos a que asistan este 4 de septiembre a la presentación del libro "Relatos de un mundo depravado" del escritor Davo Valdés de la Campa que se realizará en La Casona Spencer. De cualquier forma les comparto el link donde pueden enterarse de más, así como descargar imágenes promocionales del libro: Mundo depravado (facebook)

Les dejo un fragmento de lo que encontraran en "Los Habitantes de Moria":

"Ahora la garnacha se consume por tiempos y según el momento preciso. Cada tipo de alimento sirve para una cosa diferente: la barbacoa para la cruda, el pastor para la cena, la quesadilla para el desayuno, la pancita para el domingo familiar, el tamal para el madrugador, etc. Sin embargo, siempre cumple con su función primaria: alimentar rápida y sabrosamente, sin interrumpir nuestras actividades diarias y no dañar de más nuestro bolsillo. Si tu garnacha está acompañada de una sana y abundante cantidad de salsa picante (cuyas variedades son un tema en sí mismo) y de una Coca-cola de 350, 500 o 600 ml., estás preparado para pasar seis horas en la fila de espera para las citas del seguro, para gastar tu mañana sentado en el pupitre, deshacer tus ojos frente al monitor y para luchar contra el tráfico y las multitudes." Jerónimo E. Gómez, Garnachismo Mexicano.

También me gustaría compartir con ustedes un poema que me ha dejado impactado, por su lugar de procedencia. El autor de este poema es un niño llamado Fer Carrillo que cuenta con sólo 8 años, el ganó el petroconcurso y podemos encontrar su texto en la nueva publicación de "La piedra" (en la Rana de la Casona). Creo que cualquier cosa que yo pueda decir sale sobrando, así que les dejo el poema:

Un poema del baño

El baño
es de hacerse
en el inodoro

Para lavarse
las manos
del color
                            de la piel

Y te bañas
con agua
que moja
                       la mugre
                                          mugre

miércoles, 2 de junio de 2010

Shakespeare nunca lo hizo: poemas de un pájaro azul en una taberna

Me he dado cuenta de que nunca les he hablado del porque se titula así este blog,  Secuelas de una nota de rechazo es un homenaje a Charles Bukowski el último poeta maldito. La fama de este escritor proviene (principalmente) de su narrativa, y es de ahí de donde he tomado el titulo, la cosa va más o menos así:

"Secuelas de una larguísima nota de rechazo es el primer relato que, con 24 años, escribió Charles Bukowski (...) El relato cuenta de manera magistral los sentimientos de un escritor que continuamente ve cómo son rechazados los originales que envía a revistas y editoriales."

Y a pesar de la maestría narrativa de Bukowski, que tiene sus raíces en Celine, Heminway y que influencia y se deja influenciar por la generación beat, a pesar de su calidad, yo decidí abordarlo desde un lado menos conocido pero más familiar para mi: La poesía.

Es este lado de Bukowski y el que me cautivó totalmente, en el que me identifiqué y desde el que me veo mayormente influenciado. Desde él, fue que encontré a otros grandes como Leopoldo Maria Panero y la misma generación beat (ya antes mencionada). Así he decidido retomar un ensayo extraviado, pulirlo y dejarlo por acá. Espero entonces que disfruten este ensayo-homenaje que aborda precisamente la poesía de Charles Bukowski.



(si a alguien le interesa la narrativa de Bukowski les dejo un link: 
   

Shakespeare nunca lo hizo: poemas de un pájaro azul en una taberna

Acostado sobre el sillón, con una barriga inexplicablemente grande y un poco de cenizas en ella, se encuentra Buck. De una manera inexplicable lleva la boquilla de una cerveza a la boca y da un trago. La habitación es un caos, sin embargo, él permanece quieto, como una estatua inamovible e impenetrable; parece extasiado por mi presencia y toda esta escena (que a simple vista parecería carecer de sentido) adquiere en estos instantes un carácter artístico. Anoche, seguramente ha ido a un bar, se a sentado a observar a las mujeres y mientras fumaba un cigarro, ha localizado cerca de la barra a su presa: su próxima inspiración le está esperando con una pequeña falda fluorescente que deja ver sus nalgas, que al parecer, debido a los años o a la falta de ellos, carecen de forma. Él se acerca lentamente después de haberla visto beber hasta casi no aguantar su propio peso, murmura unas palabras que inclusive en este momento él mismo desconoce y la toma del brazo; juntos caminan por la ciudad oscura, atravesando bares, callejones solitarios y prostíbulos; pero ninguna de esas es su parada, ellos buscan el confortable calor de un pequeño departamento para poder entregar sus cuerpos a la noche. Así, después de haber caminado dando tumbos y en zigzag por al menos dos horas, llegan al lugar en dónde ahora me encuentro frente a él, solo. Mientras recita sus poesías y yo viajo a aquel momento en el que debajo de las estrellas, en esta misma habitación, le hizo el amor, al decimonoveno amor de su vida, que como siempre llevaba una falda diminuta, rosa fluorescente.

Así lo soñé ayer, y al abrir los ojos sin siquiera parpadear, levanté mis brazos medio adoloridos y tome de la mesita de dormir “Poemas del viejo indecente” de Charles Bukowski. Al abrir la primera hoja vi el primer signo de virtud en aquel escritor, en aquel poeta al que acudo por las noches con la soledad ahogándome, o en las mañanas después de haber soñado; y es que acompañadas de un dibujo están escritas las palabras: “these words keep me from total madness” y es así como escribe Bukowski: al borde de la locura, de forma visceral y directa. Poseedor de una belleza antiestética, su poesía entra por la ventana y nos toma desprevenidos para trasladarnos, no al cielo, ni al infierno, sino a algo mucho más puro: la realidad.
Heinrich Karl Bukowski o Charles Bukowski nació el 16 de agosto de 1920 en Alemania, sin embargo en 1923 se muda a Estados Unidos. Su infancia (como la de casi cualquier artista) fue atormentada, su padre le golpeaba (como narra en muchos de sus poemas y en algunos libros) y en la escuela no era muy bien aceptado, esto fue formando su carácter fuerte.
Pese a que a los 24 hizo su primera publicación, no fue sino hasta después de 1955 que empezaría a escribir poesía (su entonces esposa, la escritora y también poetisa Barbara Frye, dudaría múltiples veces de su habilidad1).
Con el tiempo Henry empezaría a publicar sus poemas y sus escritos dejando como marca personal su forma cruda de decir las cosas y su increíble realismo que lo llevaría a ser despreciado por muchos y amado por otros. Su poesía prescinde de la estética concebida en el verso clásico para encontrarnos con nuevas formas de poesía, nuevos recursos.



El amor, la pasión, el sexo, se acercan a Henry como mariposas negras que brillan en un mundo sin matices, completamente blanco, y Henry se deslumbra por su belleza, porque es capaz ver a través de la alas negras, de la oscuridad, para ver la luz aun más pura, saliendo de sus corazones destrozados llenos de alcohol y de sinsabor.


Es tan fácil ser poeta
Y tan difícil ser
Hombre


Charles libera su pájaro azul por las noches, cuando nadie ve, cuando nadie escucha, aunque por el día, es obligado a ser hombre, a mostrar su rostro demacrado. Al salir a la calle sus ojos lastimados parpadean, pues la luz ya no le es conocida, camina entre la gente, dando pasos equivocados, desconcertado, su mirada es voraz, puesto que no ve la poesía que los rodea, y él se da cuenta que es tan fácil ser poeta y tan difícil ser hombre, por eso se encierra en su habitación en las mañanas y le hace el amor a una puta, y se entrega sin dejar que lo sepa, y sediento de este estado puro le hace (también) el amor a su máquina de escribir, mientras a su lado, le acompaña una botella de vodka y su máquina de escribir vomita sus poesías y sus cuentos, pero él sigue solo, dándose sin quererlo, con el alma a flor de piel. Sin embargo, al que se le acerca, le saca los ojos con una de las teclas de su querida maquina… dime Buk, ¿a cuenta gente has matado hoy?.


Poemas de un viejo indecente”, es una válvula de escape, una biblia excomulgada que maldice al destino y le grita. Bukowski se derrama en estas páginas y nos deja saber en confesiones cuanto nos ama, nos muestra su pájaro azul y nos habla de la noche en que iba a morir. Nos araña y nos golpea mientras 40,000 moscas a nuestro alrededor vuelan a la una treinta y seis am y Charles hace alegorías a Celine, Van Gogh y Dostoievski. En estas páginas está la vida plasmada sin decorados innecesarios, como un diamante en bruto: la vida en su máxima belleza decadente.

Entonces las preguntas se hacen obligatorias: ¿qué es un poeta?, ¿qué significa vivir?, preguntas que quedan abiertas y que se responden solo parcialmente, porque la verdad nunca es lo que se espera, y siempre deja un amargo sinsabor.
¿ Es el poeta es el que concibe al mundo desde una visión estética? Pero, y si el mundo es aún más bello porque carece de eso, porque en su imperfección crea prismas que reflejan la gama más amplia de colores.
Y, ¿qué es belleza? Las flores, las putas o el cuerpo de una mujer desnuda, la poesía, el amor o el odio, o quizás una máquina de escribir en medio de una habitación llena de botellas vacías: la belleza es encontrar abajo de la almohada los residuos de una torta de jamón y tener mucha hambre, la belleza, es, quizá, entrar a un bar y desaparecer.


COMO SER UN GRAN ESCRITOR


Tienes que cogerte a muchas mujeres
bellas mujeres,
y escribir unos pocos poemas de amor decentes
y no te preocupes por la edad
y los nuevos talentos.
Sólo toma más cerveza, más y más cerveza.
Anda al hipódromo por lo menos una vez
a la semana
y gana
si es posible.
Aprender a ganar es difícil,
cualquier pendejo puede ser un buen perdedor.
Y no olvides tu Brahms,
tu Bach y tu
cerveza.
No te exijas.
Duerme hasta el mediodía.
Evita las tarjetas de crédito
o pagar cualquier cosa en término.
Acuérdate de que no hay un pedazo de culo
en este mundo que valga más de 50 dólares
(en 1977).
Y si tienes capacidad de amar
ámate a ti mismo primero
pero siempre sé consciente de la posibilidad de
la total derrota
ya sea por buenas o malas razones.
Un sabor temprano de la muerte no es necesariamente
una mala cosa.
Quédate afuera de las iglesias y los bares y los museos
y como las arañas, sé
paciente,
el tiempo es la cruz de todos.
Más
el exilio
la derrota
la traición
toda esa basura.
Quédate con la cerveza,
la cerveza es continua sangre.
Una amante continúa.
Agarra una buena máquina de escribir
y mientras los pasos van y vienen
más allá de tu ventana
dale duro a esa cosa,
dale duro.
Haz de eso una pelea de peso pesado.
Haz como el toro en la primera embestida.
Y recuerda a los perros viejos,
que pelearon tan bien:
Hemingway, Celine, Dostoievski, Hamsun.
Si crees que no se volvieron locos en habitaciones minúsculas
como te está pasando a ti ahora,
sin mujeres
sin comida
sin esperanza...
entonces no estás listo
toma más cerveza.
Hay tiempo.
Y si no hay,
está bien
igual.
 



1 Cita requerida tomada de: es.wikipedia.org/wiki/Charles_Bukowski


miércoles, 21 de abril de 2010

Yo, la peor de todas o como todo empezó con un sueño, el primero.

“La peor de todas”, la que buscó en el abismo interminable de la fe y supo encontrar, la que no se rinde, la que escribe porque es presa de las letras, la que ama, pero ama sin miramientos, la que siente y sufre, la que sueña el primero sueño, la génesis, el hallazgo de una nueva era a la que no pertenece, la ávida de conocimiento, la que rehúye al queso y a la gente idiota: “Yo, la peor de todas”



Sor Juana Inés de la Cruz, Juana de Abaje, la décima musa nació el 12 de Noviembre de 1648 y desde su nacimiento se dedicaría a revolucionar el panorama cultural y literario de México (en ese entonces Nueva España). Desde pequeña tendría demostraciones de prodigiosidad y prematura que la llevarían a ser una de las mujeres más influyentes de la literatura mundial. De pequeña rodeada de un ambiente casi agrícola, Sor Juana logró labrarse un camino a través de la sociedad colonial del país hasta la corte del virrey. Todo empezó (según cuenta ella misma en la carta a Sor Filotea) en su primera infancia cuando a escondidas aprovechaba las clases de su hermana para aprender a leer y a escribir, después, en una de esas pequeñas travesuras de niña, la poetiza de los billetes de doscientos pesos descubriría la biblioteca de su abuelo, donde empezaría su sed de conocimiento y de lectura.

Durante su vida Sor Juana mostrará grandes conocimientos de latín y náhuatl, así como una amplia gama sobre teología, filosofía, astronomía, matemáticas, entre otras cosas. De esta manera (y como ya se había mencionado antes) a sus 13 años logró colarse en la corte de la virreina. Sin embargo cedió ante la vida religiosa, según algunos, empujada por su condición de hija natural, según otros por su fe, pero será ella misma la que dirá que su encierro sucedió: “por amor a las letras: oh, ¡si hubiera sido por amor de Dios, que era lo acertado, cuánto hubiera merecido!”. Podemos entender entonces este claustro voluntario como una necesitad inmensa de letras, de paz y sobre todo de conocimiento. Sor Juana dejaría tras su encierro un vasto universo en el que se incluyen: obras de teatro, sonetos, redondillas, liras, ensayos sobre la música, entre otras cosas; sin embargo seria uno el que trascendería las barrearas geográficas para convertir definitivamente a la joven prodigio en parte fundamental de la literatura universal.



Utilizando las propias palabras de Sor Juana en su Carta a Sor Filotea en la que admite que todo lo que escribió lo hizo por encargo y solo fue primero sueño el que nació de su voluntad, Octavio Paz descarta (de una manera relativa) los demás escritos Sor Juana para enfocarse en este que el considera, retador, atemporal y sobre todo el salto definitivo de Sor Juana a la literatura universal: Primero sueño. Esta silva en la que se describe el momento más intimo de la fe, este poema que describe momentos místicos y de suma religiosidad, este poema repleto de simbolismos y referencias, este poema que condena y redime, será el que Sor Juana redactará casi al final de su vida y que dejará huella hasta nuestros días.

Con las características exactas de una silva Sor Juana compone un texto teológico que es capaz de vislumbrar estados de naturalezas ocultos. Este texto que refleja la verdadera Sor Juana, la que no escribe por encargo sino para sí misma; un poema que según Octavio Paz describe el mero acto del conocimiento. Un poema de prismas y pirámides, de soledades, oscuridades, miedos y sobre todos, el descubrimiento de lo inaccesible, aquello que ni siquiera las palabras son capaces de describir: Dios.



Entonces veremos que a pesar del deseo por eliminar la figura divina de Sor Juana que realiza Salvador Novo en su Libro Cabrón, esta musa décima gana su reconocimiento no solo por su inteligencia precoz o su prodigiosidad, tampoco por su extensa obra literaria, sino porque Sor Juana logró, a través de su poesía, trascender la cotidianeidad para indagar en los terrenos más íntimos del ser humano y cuestionar nuestra fe, pero no desde el reto sino desde su propio cuestionamiento. Sor Juana logra divisar la majestuosidad de lo divino y se despide luego con una Carta a Sor Filotea que a modo de biografía y de punto culminante en su obra, nos deja en el silencio. Silencio (escrito) que dura hasta su suicidio romántico o muerte anunciada (según como se quiera ver) para decirnos:



“Yo no estimo tesoros ni riquezas;

y así, siempre me causa más contento

poner riquezas en mi pensamiento

que no mi pensamiento en las riquezas.”

domingo, 18 de abril de 2010

El infierno son los otros.

Juan Rulfo y Jean Paul Sartre unidos, compartiendo un mismo infierno ¿y yo? Yo los acompaño y me encuentro frente al papel en blanco, frente al cadáver ya putrefacto de mi propia conciencia, ante esta soledad tan honda de estar acompañado; me enfrento quizá al ensaño más difícil que mi corta experiencia me ha traído, pero no por falta de puntos comunes sino por la complejidad de los textos en cuestión. Por un lado tenemos “A puerta cerrada” quizá el texto claro pero a su vez sumamente complejo, este texto marca una de las teorías más importantes y cruelmente reales de Sartre: El infierno son los otros. Por eso no encontramos textualmente con hombres (un hombre y dos mujeres) que se encuentran encerrados en una habitación, en la que al principio se descubrirán ignorantes de su condición de muertos y lentamente aceptaran que el espacio en el que se encuentran es el mismo infierno. Repletos de un calor sofocante nuestros personajes esperaran la llegada del látigo, de la piel que se desprende, de la violación y el dolor, sin embargo lentamente descubrirán que no es el castigo físico el que les espera sino uno peor, aquel que encerrara los peores sufrimientos: el eterno martirio de estar acompañado, de saberse observado, escuchado, quizá desnudo frente al otro.

La complejidad del texto yace no solo en esta tesis que se plantea sino en la descripción de los estadios psicológicos que los personajes atraviesan en este infierno. Se puede observar como a su llegada pasan por un estado de negación, quizá de ignorancia, a la espera de que su presencia en ese lugar se debe a algún error, sin embargo al pasar el tiempo entrarán a una especie de aceptación acompañada de un supuesto aislamiento de su alrededor. No tardarán en descubrir la inutilidad de sus actos, puesto que es irrefutabl:, la compañía de los demás está ahí para martirizarle.Entonces los personajes aceptarán su papel de verdugos para castigar al otro con plena conciencia por la eternidad. Mas la complejidad de este texto no se detiene aquí, también se descubre el otro martirio, el del recuerdo, el de la conciencia de que todo continua, el de el descubrimiento del dolor que hemos dejado tras de nosotros.





El otro texto al que nos enfrentamos es la nouvelle “Pedro Paramo” de Juan Rulfo, la cual tiene dentro de su estilo narrativo una composición bastante más compleja, repleta de saltos en el tiempo, diferentes narradores y situaciones fantasmagóricas que hacen de este texto un algo confuso que se entremezcla con el caos. Es sin duda alguna una diferente versión de lo que es el infierno que con todo encuentra vínculos sustanciales con Sartre. En este texto se encuentra de nuevo el elemento del recuerdo y de los otros como figuras espectrales que se encuentran en una ignorancia parcial de su propio destino, uno de los protagonistas el hijo de Pedro Paramo viaja hasta estas tierras para morir, para encontrar la penitencia de sus actos, para encontrar su infierno que es el recuerdo, el recuerdo de los otros, y en esta ocasión los otros no son entes extraños sino familiares, que condenan, denuncian y se quejan, que conocen el pasado y crean el vinculo entre la vida y la muerte. Sera por medio de los otros que entenderemos al personaje Pedro Paramo, que nos daremos cuenta porque su muerte trajo al infierno a Comala, para convertirlo en un lugar árido y caliente, un lugar donde el eco de los difuntos será nuestro martirio, porque ese eco es nuestro propio eco, el eco de nuestros actos recitado por otros, siempre condenando.



En fin, las lecturas a estos textos pueden ser múltiples pero el acercamiento (creo yo) más claro, es la concepción del infierno, de la muerte. ¿Qué será peor castigo que el saber que aquellos que nos rodean serán nuestros verdugos?

miércoles, 10 de marzo de 2010

Carta a un extranjero (o como cometer suicidio y no morir en el intento)

“…esta carta se la envío a causa de los conejitos, me parece justo enteraría; y porque me gusta escribir cartas, y tal vez porque llueve.”

Julio Cortázar. Carta a una señorita en París.





Cuando me entere de que tenía que escribir un ensayo sobre ciertas obras literarias me vi en una encrucijada: hacer un ensayo mediocre y leer solo uno de los textos o darme la oportunidad de escribir un ensayo mediocre pero leerlos todos. Al final opte por la segunda opción y sin dudarlo más, me zambullí en el paraíso literario que el cuento y la novela representan. Leí entonces:

a) Carta a una señorita en parís de Julio Cortázar.

b) El jardín de los senderos que se bifurcan de Borges.

c) No oyes ladrar los perros de Juan Rulfo.

d) El extranjero de Camus

e) La metamorfosis de Kafka.

Y mientras nadaba por estos textos fui descubriendo concordancias y oposiciones, hilos que conducían al mismo lugar y serpientes que incitaban al pecado, sin embargo, no fue sino hasta terminada la lectura de todos los textos que descubriría el hilo que guiaría (e inspiraría) este ensayo. No se trata de una metáfora escondida dentro del texto, ni de una interpretación descontextualizada (o eso espero yo) si no de una de las fibras más sensibles de los textos: La muerte.



Cada palabra dentro de estos textos lleva a dos lugares importantes que pueden ser vistos de diferentes maneras pero nunca deslindados: La primera es la composición del yo, dentro de cada historia se describen y descubren los elementos más básicos que componen al ser humano y al individuo, cada historia es un auto descubrimiento, una aceptación de los conforma. El segundo punto importante es la muerte, todos los textos tienen un vínculo estrecho con la muerte, un lugar común que corresponde a uno de los miedos más intrínsecos del hombre. Entonces ¿por qué tomar este punto como tema?

La muerte es fundamental en estos textos porque se aborda de una manera muy distinta a la convencional, porque como diría el padre de Ignacio en “no oyes ladrar los perros” esta muerte no tiene esperanza, es una muerte total, que lo aniquila todo, que deslumbra y distrae de la verdadera muerte que es la del uno mismo; en estos textos no se deja lugar a la esperanza de que quede el recuerdo porque el recuerdo mismo es cancerígeno, es muerte.



Quizá para entender mejor esta visión debamos destejer un poco los textos: empezando con la novela por ser de cierto modo las más elaborada, en “El Extranjero” Camus nos presenta a un personaje que a primera vista parece plano, indiferente; lo que después de mirar un poco mas descubrimos es que este personaje es de cierto modo el más humano de todos, pues se descubre solo, y es en esta soledad (la cárcel) en la que se define y se encuentra a sí mismo, pero encontrarse a sí mismo, aceptarse, era dar lugar a algo “inhumano” a los ojos de los demás personajes, es en esta soledad que él conoce su tristeza por la muerte a su madre o su verdadero rechazo por la sociedad, pero un ser humano con este conocimiento no tiene lugar, y es entonces cuando viene la muerte, pero si el espíritu permanece ¿por qué condenarlo a muerte? La respuesta es que aquí nada permanece, Meursault será condenado al ser olvidado (porque este es el objetivo de su juicio, el de evitar que un “monstro” infecte nuestra sociedad), y es cuando Meursault descubre que no quedara nada de él, que su muerte es una muerte total, que puede pedir disculpas y aceptar.

Después tenemos el caso de “El jardín de los senderos que se bifurcan” y aquí Borges nos presenta un personaje que en su plan por transmitir un mensaje se topa con su pasado, con sus raíces, con la respuesta al el misterio que su esencia representa, entonces se ve frente a este sendero que se bifurca y está obligado a tomar un rumbo, frente a él está el significado de su propia existencia, pero de nuevo la aceptación sobreviene, el suicidio que representa el asesinato de la otra persona, de esa única persona que conoce el secreto de lo que somos, y al haber este asesinato-suicidio del yo (como mensaje) solo puede venir la muerte carnal, la muerte que venia persiguiéndolo desde antes, la muerte que nos decía que en el fondo la decisión ya estaba tomada.

Después tenemos a “No oyes ladrar los perros” y “Carta a una señorita en parís “que quizá podrían pretender ser muy diferentes pero que de nuevo nos plantean la muerte total, en el primero Rulfo nos enseña al exilado, al que tiene su pasado y su presente cargado en la espalda y se dirige a un pueblo lejano donde ya sabe que la muerte lo espera, y aunque el que muere es Ignacio (su hijo) la muerte es de los dos, porque ahí se encuentra la aceptación, porque Ignacio era el exilado, el que no podía pertenecer, el extranjero que es condenado a muerte por el pueblo, el que se llevara con el todo significado, toda esperanza. Después esta Nuestro escritor de cartas, el que vomita conejos y aquí la historia se repite, el hombre que acepta su naturaleza (vomitar conejos) y esta naturaleza se le desborda, esta naturaleza tiene que ser aniquilada, pero la única muerte que puede aniquilar a los conejos, a la esencia, es la muerte corpórea, es por eso que esta el suicidio como distracción, pero no solo como eso si no como el acto necesario para que la esencia cese, después de su muerte no habrá más conejos, solo quedara la nada absoluta.

Entonces será la muerte el único fin, la única realidad existente, el medio en que el hombre se acepta y se vuelve tolerable a la sociedad, aquí no hay palpito, no hay cielo ni infierno, solo un vacio constante que nada puede llenar: ni el rencor, ni la magia, ni la indiferencia, ni dios, ni siquiera la verdad o la historia, todo termina, y después: nada.

“Destrabó difícilmente los dedos con que su hijo había venido sosteniéndose de su cuello y, al quedar libre, oyó cómo por todas partes ladraban los perros.


— ¿Y tú no los oías, Ignacio? —dijo—. No me ayudaste ni siquiera con esta esperanza.”Juan Rulfo. No oyes ladrar los perros.

lunes, 9 de febrero de 2009

¿Destino?

La cosa es más o menos así:
Clase de literatura clásica comparada nos solicita un ensayo sobre la antigüedad griega y mi cabeza se convierte en un abismo, todo entra pero nada sale…solo vacio, al fin he logrado comprar un libro de Celine “viaje al fin de la noche” y ansío poder empezarlo sin embargo me solicitan un nuevo ensayo (el tema aun esta por verse), compré terciopelo azul de Lynch y espero poder verla hoy, he tomado una jarra de agua y le he echado dos sobres de tang (uno de Jamaica y uno de naranja) y ahora me dispongo a descansar.
Les dejo mi ensayo para Literatura Clásica.
Es la Hora de las confesiones, ¿qué sucede cuando el destino es el camino que tomamos para evitarlo?
Destino interrumpido (y siete dioses)

Todo comienza cuando el deseo interrumpe en el Olimpo de nuestro cuerpo, las montañas sedientas de senderos que conducen a la poesía, imágenes que caen sobre ventanas abiertas, mientras en el vértice lejano en el que sopla el viento del destino lo vemos sentado leyendo las paginas hechizadas de un libro mitológico, el hermoso susurro de afrodita que le incita, mientras el relámpago surca los mares en busca de aquel verso extraviado, Afhit Hernández irremediablemente maldito, condenado por el tiempo a ser preso de los dioses, al final su poesía servirá como redención, será, pues, el rito antiguo que renueve las cosas.
“Soy de donde es la cruel poesía[1]” nos confiesa, pero ¿quién es Afhit? Afhit Hernández Villalba (Cuernavaca, Morelos, México, 1980) es Licenciado en Letras hispánicas, posee una Maestría en Literatura y un Doctorado en Letras. Ha publicado Los placeres y las ruinas y Cuerpo interrumpido (y siete sonetos). Es profesor de literatura clásica y moderna en el ITEMS. Campus Cuernavaca[2], sin embargo el sentido de ser va mucho mas haya de los títulos adquiridos o quizá todo se representa en el titulo más difícil por alcanzar y que Afhit armado con pluma en mano y mucho sentimiento, se ha ganado: Poeta. Afhit Hernández es un poeta en busca de la belleza y sus versos nos lo cuentan, pero dentro de esa belleza y esa búsqueda encontramos reminiscencias de una cultura antigua, la mitología que se cuela por medio del los versos, aquellas ruinas de dioses que visitamos mientras las horas pasan y aquel libro se escurre entre nuestros dedos , Afhit “no puede resistirse a las letras clásicas[3]” y la influencia de aquellos tragedistas clásicos y de la cultura griega se nota conforme viajamos a través de sus versos, pues el hombre es, en gran medida, su pasado.
El destino.
“Estamos equivocados, /como errada está la flecha que disparó el destino…[4]”, pues sí, nuestro condenado también es “victima del destino” de la flecha hiriente de Apolo que surca los aires, del relámpago de Zeus que nos atormenta, Afhit se da cuenta de que el destino se vuelve la herida que no cierra, el sendero que lo guía todo y por eso se queja y nos muestra como ese sendero suele estar equivocado, sin embargo “ …moribundo y ahogado en la belleza;/ando y desando a tientas mi destino.” Por que no hay opción mas que vagar, por que Afhit va caminando un sendero que se bifurca y desaparece y en el va sembrando poemas, así Afhit se acerca al destino, a aquel a quien incluso los dioses temen y por el cual se pierde la vida, El condenado viaja retando por que ya conoce su destino:” Ahora sé, como un augurio, /que mi vida acabará /como acaba un suspiro /o una tormenta.[5]”.
Los dioses y la muerte.
“Mi vida es un secreto, /hilo frágil a punto de la herida. /Hilo dorado /cabello naufrago de Venus.” Al final la comprensión del tiempo que se confunde, el pasado y el presente se entrelazan tejiendo aquel delgado hilo y dejan en el, las ruinas del siglo XXI para dar paso a la modernidad de la antigua Grecia, los dioses aparecen en la cima de un pecho que les sirve de morada, un Olimpo siempre erecto y la satisfacción de conocerse inmortal, porque en sus versos Afhit a conocido la muerte y encontró en la poesía aquel renacer eterno, sin embargo rehúye a los dioses por que “saben que no soy alado[6]”, crea por lo tanto aquel refugio de versos que al parecer le mantiene a salvo, que un día lo llevo a renacer como un fénix, entre la cenizas de un libro viejo, pero hoy, aquel verso aquella palabra se ha tornado, “la palabra maldita,/ me deja el cuerpo interrumpido /y me/ mata.[7]”Y muere constantemente mientras su cuerpo se desgarra en poemas y viaja hasta el tártaro y encuentra su parcas y pregunta “¿y mi cuerpo, /parcas,/qué será de mi cuerpo?” por que ahora el concibe la muerte como una extremidad mas, y así como dijera manos, pies, dice “bebo el sorbo diario que me ofrece, dulcísima, la muerte.[8]” porque en su soledad de saberse diferente, de conocer que no es un dios, vaga por los parajes de la muerte, anhelando despertar de aquel sueño, el que “pequeños dioses” se postran entres sus manos como pequeñas fichas de ajedrez, ofreciendo su hecatombe al único dios al que le es fiel, ofreciendo su piel a la poesía, ahora Afhit es irredento, pues a asesinado a sus dioses que han dejado de ser útiles, olvida a su Poseidón en aquellos mares lejanos, olvida su semen entre las piernas aun intactas de Afrodita, mientras anciana y decrepita atenea lo maldice, no queda nada mas que el vestigio de aquel relámpago que Zeus nos regalo, “yo solo vine a leer poesía” dice como apenado, mientras a su alrededor se propaga el rito, Dionisio esta borracho y Era a muerto:
“¿Qué dios se nutre con la farsa?”

El ocaso de los dioses y el renacer del mito:
Afhit Hernández escribe poesía en busca de la belleza y es inevitable encontrar en ese camino el contacto con el pueblo que en sus años de oro creía en la belleza, la mitología, el amor, la muerte y los dioses, todos se reflejan en sus versos, las grandes tragedias han dejado un abismo en el corazón del poeta, el destino siempre traicionero que viaje en línea curva, la parada ante el sueño que sirve como premonición, después del destierro Afhit llega a las ruinas de un esplendor y encuentra en esas ruinas la razón de su deseo: La Belleza. En el los limites de aquella cuidad reducida a recuerdos se ha sentado escribir, a su alrededor danzan los habitantes en trance conduciendo un cordero en su espalda, Afhit permanece inmóvil, la sangre cae como un remolino, la orgia y el rito, todo es inmensamente sagrado, la llamada de la muerte y el contacto suave de la lengua de una diosa, Afhit permanece inmóvil, lentamente sobre su cabeza una silueta diminuta se posa, es la figura de ares que ha venido a contarle su destino, las poesía se ha convertido en el móvil y en el futuro, la poesía es la cuidad y los dioses, Afhit lo sabe y permanece inmóvil, una lagrima rueda por su mejilla, lo comprende, una flecha traviesa su cuerpo, en su juventud conoció a una maestra, algo sabe de mitología, los versos de Afhit Hernández no son solo un presente materializado, son el vinculo con el pasado, con la creación del hombre, cada palabra que se escribe sobre el papel se realiza por medio del rito, el deseo de encontrar lo que se perdió en la arena donde afrodita nace, el deseo de aquel “cuerpo interrumpido”, Afhit confiesa:
“Últimamente, los poetas contemporáneos están muy preocupados por lo que se está produciendo en el país. Lo que escribió tal, lo que editó tal, quién ganó el premio tal. Creo que eso está muy bien porque legitima lo profesional de ser poeta. Sin embargo a mí nunca me atrajo.Lo que verdaderamente me atrajo es lo que ya no está aquí sino en sombra y viene a nosotros como la noche.[9]

Bibliografía:
Hernández Villalba, Afhit “Cuerpo interrumpido (y siete sonetos)” Ediciones Zetina, Serie Mayor, Cuernavaca, Morelos.
http://www.lasiega.org/index.php?title=Afhit_Hern%C3%A1ndez_Villalba%2C_de_%22Los_placeres_y_las_ruinas%22.
http://leon-alado.blogspot.com/2008/12/cuerpo-interrumpido-y-siete-sonetos.html
http://leon-alado.blogspot.com/search?updated-min=2008-01-01T00%3A00%3A00-08%3A00&updated-max=2009-01-01T00%3A00%3A00-08%3A00&max-results=12
[1] Soneto numero 2 de cuerpo interrumpido y siete sonetos
[2] http://www.lasiega.org/index.php?title=Hern%C3%A1ndez_Villalba%2C_Afhit
[3] Nota requerida: http://www.lajornadamorelos.com/noticias/cultura/69826?task=view
[4] Sin fin de la muerte de el placer y las ruinas

[6] Las parcas I de cuerpo interrumpido (y siete sonetos)
[7] Las parcas VI
[8] Siete sueños de cuerpo interrumpido (y siete sonetos)
[9] Puerta de entrada: león-alado.blogspot.com